La Historia

Dos hombres de principios: Mr. John Stuart y Rev. William Sharp

La historia de la destilería The Glenrothes empieza con el relato de dos hombres excepcionales. James Stuart, quien inicialmente tuvo la idea de crear una nueva destilería en la localidad de Rothes, y el Reverendo William Sharp, quien recaudó los fondos necesarios para salvarla de la ruina y ayudó a hacer realidad el sueño de James Stuart.

El elaborador de whisky: Mr. James Stuart

James Stuart, nacido y criado en la localidad de Rothes, sentía pasión por el whisky. Veía que la destilación ofrecía posibilidades de un futuro brillante, y decidió crear en su municipio natal de Rothes una nueva destilería capaz de producir un espirituoso más ligero y afrutado que el de sus colegas de la región.

James Stuart era un buen conocedor del whisky. También sabía que, para elaborar los single malts más exquisitos, los ingredientes esenciales son la madera y el tiempo. Ese convencimiento lo llevó a imponer el criterio de que en su destilería no se acelerara el proceso de destilación a fin de aumentar la producción. Por el contrario, se prolongaba el tiempo preciso, sin escatimar ni un instante, hasta lograr un espirituoso que tuviera el sabor de fruta capaz de crear un whisky más ligero y cremoso. Además, tenía la firme creencia de que cada una de las barricas de su propiedad debía ser obtenida cuidadosamente y servida por toneleros locales, que aportarían su ancestral bagaje en torno a la magia de la madera. En The Glenrothes no habría atajos.

Con la contribución de los empresarios locales Robert Dick y William Grant, se iniciaron las obras en un viejo molino junto al río Burn of Rothes. Pero con la crisis financiera que asoló el país en el verano de 1878, sus socios no pudieron seguir financiando la construcción de la destilería. James dio un paso al lado y dejó a Robert y William con el dilema de la decisión final.

El sacerdote: Reverendo William Sharp

El reverendo William Sharp, un sacerdote de la Iglesia Presbiteriana Unida del cercano pueblo de Archiestown, era conocido por sus sermones alertando a sus parroquianos de los pecados de la tentación. Con todo, pese a su fama de agitador, William Sharp era un hombre de principios, cuya devoción a Dios solo se veía igualada por su compromiso con la comunidad. Y en Speyside, el whisky constituía el núcleo de la comunidad.

Sabía que Rothes necesitaba una segunda destilería para dar empleo estable a los caldereros del cobre, toneleros y almaceneros cuyo sustento giraba en torno al whisky.

William Sharp no era un hombre rico, pero sí persuasivo. En poco tiempo, apelando al carácter más bondadoso de los miembros destacados de la comunidad, consiguió reunir 600 libras, fondos suficientes para completar la construcción de la nueva destilería The Glenrothes.

La nueva destilería: el orgullo de Rothes

En el verano de 1878 se iniciaron las obras de la nueva destilería con la construcción de la sala de alambiques, elevados bajo un imponente techo en forma de pagoda. A continuación le llegó el turno al gran almacén y la sala de empastado. Y por fin, el 28 de diciembre de 1879, vio la luz el primer espirituoso puro de la destilería The Glenrothes.

Gracias al cauce construido para accionar el molino, el agua de una parte del arroyo hacía girar una rueda que suministraba a la destilería toda la energía que necesitaba. A través de un ramal ferroviario llegaba la cebada y salían las barricas llenas.

Y lo más importante, el agua dulce procedente de los manantiales de las cumbres aseguraba el suministro abundante de agua fría y cristalina para empapar la cebada al principio del proceso y reducir el alcohol al final. En un tributo a la población de Rothes, el camino que atravesaba la finca se mantuvo abierto para que los habitantes de la región pudieran transitar libremente por la destilería The Glenrothes.